lunes, 4 de noviembre de 2019

Hacia una gobernanza rural con participación ciudadana

Hacia una gobernanza rural con participacion local y ciudadana. El caso del paisaje cultural y patrimonio mundial de Risco Caido y Montañas Sagradas de Gran Canaria.

Dr. Jorge P. Artiles

La defensa del patrimonio y el medio rural es una misión de todas las personas, entidades y agentes sociales e institucionales implicadas por sus ámbitos y esferas de intervención y sus niveles de responsabilidad y decisión. La visión holística del medio y sociedad rural refleja las múltiples conexiones en el continuum rural-urbano y por lo tanto las problemáticas y desafíos globales, desde la soberanía alimentaria, la sostenibilidad, la pobreza, el cambio climático o las crisis demográficas distintas. Una gobernanza  certera y eficaz es ineludible para abordar esos desafíos, tal como se desprende de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, donde los agentes y actores del medio rural estén claramente representados y con amplios espacios de deliberación, influencia y decisión.
En esta comunicación se esboza la necesidad de una gobernanza rural con protagonismo social y ciudadano, en el marco de una nueva ruralidad, que conduzca a una eficaz y eficiente colaboración entre las instituciones, la sociedad civil y el sector privado del medio rural, que consiga mejores estrategias, políticas y actuaciones para la defensa de la tierra, el patrimonio y el paisaje rural, la sociedad y la economía agraria y rural. Para ello, se describe el caso del paisaje cultural  y  recientemente declarado Patrimonio Mundial de Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria.


Palabras claves:
Gobernanza, participación ciudadana, desarrollo rural, patrimonio rural, paisaje cultural, empoderamiento ciudadano.


1.  El medio rural en Canarias lleva décadas sometido a un proceso de paulatina y profunda desagrarización, con una progresiva multifuncionalidad y pluriactividad producto de la diversificación rural que suponen, por un lado la profundización de la mercantilización de sus recursos naturales y culturales y, de otro lado, por la intensificación de la explotación, propia y del trabajador rural, que puede contribuir a la reproducción de la exclusión social en la sociedad y economía rural. Asimismo, no podemos obviar el hecho de que el medio y sociedad rural es un espacio glocal, sometida a las dinámicas de la globalización pero insertas en dinámicas locales particulares. El medio rural tiene un definitivo carácter subalterno frente a la centralidad de los urbano,  siendo que las situaciones y condiciones a las que está sometido son causadas mayormente por fuerzas externas y fuera del alcance de la gente local
2.  Hay que tener en cuenta los retos que la desagrarización y la diversificación rural plantean a la ciudadanía rural de cara a la defensa de las decisiones que afectan a sus comunidades. En realidad, a pesar de las vicisitudes atravesadas por el sector agrario, la comunidad rural ha desarrollado una cierta resiliencia, o habilidad para mantenerse a pesar de las dificultades de la aparentemente imparable globalización (Entrena-Durán et al, 2014:3). Un reflejo de esa resiliencia de la comunidad rural son las distintas formas de cooperación y colaboración entre sus actores, y entre estos y las instituciones, para la defensa de la forma y sustento de vida en el medio rural. Las políticas rurales y las instituciones locales son claves para asegurar medios de defensa y resiliencia del medio y las sociedades rurales, las cuales deben contar con los medios y el conocimiento para formar parte del diseño de las alternativas, junto a expertos e instituciones competentes. En esta comunicación defendemos que, para asegurar una defensa exitosa de las condiciones que hacen posible la viabilidad y vigencia de la ruralidad y el ecodesarrollo, hay que avanzar en la conformación de una gobernanza rural con el protagonismo de la sociedad civil y el sector privado del medio rural, más aún, ir necesariamente hacia una gobernanza participativa y democrática.
3.  El término gobernanza fue primeramente introducido en los años 90 por el Banco Mundial, habiéndose dado cuenta de la extrema relevancia de la esfera política y de los actores locales para el éxito de las políticas de desarrollo (Kolosy, 2004:18-20). De un primer concepto relacionado con la forma en que las instituciones y las estructuras organizan, preparan y ejecutan las políticas públicas, se pasa a una visión de gobierno en red (Subirats, 2010), un entramado de relaciones complejas entre instituciones, comunidad y sector privado para dar forma y tomar parte en las políticas públicas y la acción colectiva. En definitiva, la gobernanza supone un conjunto de relaciones verticales y horizontales en el marco de la colaboración y la participación, entre las instituciones competentes y entre estas y las comunidades que facilita a la gente y las organizaciones a compartir información y recursos, permitiendo además mejorar el conocimiento de los desafíos y las soluciones. (HISTCAPE, 2014).
4.  Entendemos que hay que poner en marcha y experimentar mecanismos de participación que eduquen por igual a decisores políticos, funcionarios y ciudadanía, permitiendo a la ciudadanía, individual y colectiva, asumir protagonismo real y efectivo en las decisiones públicas (Pérez-Artiles, 2019). Teniendo en cuenta el modelo de co-gobernanza o gobernanza en red (Subirats et al, 2009:317), algunos defendemos como objetivo estratégico una gobernanza de base ciudadana, en el sentido de poner énfasis en el componente ciudadano de ese gobierno en red, de facilitar que los distintos sectores y grupos sociales se conviertan en everydaymakers de las decisiones públicas que finalmente toman los policymakers (Subirats, 2011:8). De hecho, la acción autónoma e innovadora ciudadana está reflejando crecientemente un grado de libertad e influencia mucho más amplio de lo que habitualmente se piensa (Dente y Subirats, 2014:24). Así, en el nuevo escenario social o cambio de época que habla Subirats, en las que Internet y las nuevas tecnologías de información y comunicación están marcando el paso, los espacios de autonomía social y las redes relacionales nuevas y crecientes dejan entrever que las instituciones políticas y los poderes públicos ya no son el vértice de las condiciones de ciudadanía (Subirats, 2012:278-279).
5.  Por ello propugnamos que para la defensa del medio rural y de su patrimonio natural y cultural sea clave la construcción de una gobernanza rural que aglutine a la comunidad, el sector privado, el sector público y otros actores relevantes como la universidad, las asociaciones profesionales o los sindicatos, entre otros (Jones, 2000). De hecho, un aspecto que afecta al empoderamiento y la gobernanza rural es la amalgama y diversidad de actores sociales con multitud de intereses, por lo que de cara a fortalecer la resiliencia de la comunidad rural, asegurando los mecanismos de control de las decisiones que les afectan, se requiere de una aproximación holística e integral que tenga en cuenta el escenario complejo de dimensiones socioeconómicas, políticas, cultural y medioambiental interrelacionadas (Entrena-Durán y Jiménez Díaz, 2014:4). Siendo el paisaje cultural como patrimonio una oportunidad para el desarrollo y por lo tanto la pervivencia del medio rural, tal como se demuestra en multitud de casos, también en el contexto europeo (Eppich and Kulmer, 2014), su defensa a través de una gobernanza participativa supone un relevante y paradigmático desafío. No estamos hablando de algo nuevo, ni mucho menos, pues ya desde los noventa sociólogos rurales como Goodwin (Jones et al, 2000: 171-175) vienen hablando de un nuevo modelo de gobernanza que contribuya a la regeneración del medio rural, donde el concepto de partenariado, con énfasis en la participación comunitaria junto al sector público y privado, sea parte esencial en el nuevo y mas complejo modelo de gobierno que sustituye al verticalismo fordista, donde las regulaciones son establecidas exclusivamente por las autoridades.
6.  Un caso que podría ilustrar un camino a seguir en el medio rural en Canarias es el del paisaje cultural, recientemente declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, de Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria (en adelante RCMSGC). En el marco del trabajo a realizar para la preparación de la candidatura de RCMSGC a Patrimonio Mundial se asumió la participación como un principio fundamental de la propuesta y gestión de este paisaje cultural. De hecho, la asunción de que la defensa del paisaje cultural en el medio rural requiere de políticas activas por parte de las autoridades para acompañar a las comunidades locales en la protección del patrimonio, sitúa en primer plano la promoción y fomento de todas las dimensiones de participación e implicación y protagonismo activo de las comunidades del territorio. Se considera la participación, y su metodología de acción de abajo-arriba, como un mecanismo valioso para simultáneamente movilizar los recursos disponibles y estimular la interacción entre stakeholders para abordar los desafíos complejos que tiene el medio rural, y concretamente un espacio como este paisaje cultural de la Cumbre de Gran Canaria. Más aún, se entiende que la participación contribuye a fomentar la autoestima de los actores locales y ayuda a eliminar la inercia tan habitual de delegar poder y ceñirse a plantear críticas, además de lograr un mayor involucramiento en la solución de los problemas y desarrollar un sentido de la propiedad de ideas que a su vez crea condiciones favorables para implementar cambios, siendo estos vínculos y puentes creados entre actores lo que construye un capital social necesario para la defensa del medio rural (HISTCAPE 2014:95).
7.  Entender la participación comunitaria como un objetivo estratégico para la promoción y defensa de este paisaje cultural parte de la consideración de sus dos dimensiones íntimamente imbricadas para mantener vivo este paisaje cultural y medio rural de RCMSGC, situado en la zona de cumbre o montaña de cuatro municipios de Gran Canaria. De un lado, la dimensión de participación social o local, que engloba multitud de facetas que reflejan cómo las comunidades locales son agentes activos y protagonistas verdaderos en el mantenimiento de los atributos esenciales de esta sociedad, cultura y economía rural, dando vigencia al hecho de ser estas islas auténticos laboratorios culturales y naturales de la evolución. De forma general, hay elementos tangibles e intangibles que dan constancia de la conservación de las señas de identidad del paisaje agro-pastoril, una relación de apropiación y transformación del espacio geográfico, con atributos referentes de la pervivencia en el tiempo de la cultura aborigen junto a otros mas contemporáneos que nos muestran una sorprendente capacidad de adaptación al medio y sus recursos. Entre otros: el hábitat troglodita (antiguas y nuevas cuevas que conservan funcionalidades de hábitat, agua, despensa o graneros, o generación de ingresos turísticos); cultivos en terrazas o bancales de producción de autoabastecimiento y mercado local,  unido a sistemas de gestión y cultura del agua, como una forma de organización tradicional e inteligente de organización, que en suma son reflejo de una cultura y economía campesina viva, perfectamente adaptada a las limitaciones en recursos naturales (tierra y agua); conservación y uso de semillas ancestrales (por ejemplo, la cebada); mantenimiento de elementos arquitectónicos asociados a esa cultura de base campesina (acequias, molinos, estanques, albercones, corrales, alpendres, hornos, refugios, majadas, bancales, cantoneras, fuentes, lavaderos o eras); pastoreo y trashumancia, como prácticas agropastoriles  que son un atributo intangible preservado, conservando infraestructuras agrarias (alpendres, abrigos, refugios, majadas, corrales y pocetas, e importante como la conservación de razas autóctonas canarias y la cultura quesera); cultura apícola en la zona de montaña; mantenimiento de la relación  del celaje (bóveda celeste) con hitos que ocurren en el espacio terrestre, y que forman parte de tradiciones; gestión turística por parte de la comunidad local (alojamientos y servicios turísticos); alfarería (producción de cerámica con técnicas aborígenes); implicación del acervo local por parte de pobladores en los trabajos públicos y privados de gestión forestal y mantenimiento de la red de carreteras y caminos rurales. Es interesante también resaltar la implicación de personas y colectivos del territorio en la investigación participativa, que supone al fin y al cabo un elemento mas de la estrategia de valorización y conservación del bien: habría que mencionar como mas relevantes en estos momentos, la recuperación de la memoria oral, de la toponimia, y de las semillas nativas.
8.  Imbricada intrínsecamente a la anterior, tenemos la participación pública o ciudadana, o intervención directa en el proceso de toma de decisiones públicas que afectan a la defensa de este paisaje cultural. El nivel de participación pública o ciudadana real y efectiva de las comunidades locales ha pasado por distintas etapas, coincidiendo con la evolución política y de la cultura democrática. La presencia del  asociacionismo local en la defensa, conservación y desarrollo sostenible del territorio es un reflejo de la preocupación pública y colectiva de las comunidades, con asociaciones de promoción del desarrollo rural sostenible, defensa de la agricultura familiar, gestión del agua, la artesanía quesera o el folclore y tradiciones, hasta las asociaciones vecinales y comunitarias, incluyendo a colectivos ecologistas y de defensa del patrimonio cultural y natural.
9.  Con una visión más desde el empoderamiento ciudadano y la colaboración pública-privada-comunitaria, y teniendo en cuenta la nueva política pública insular de Participación Ciudadana del Cabildo de Gran Canaria, se lleva a cabo un proceso participativo en el territorio de RCMSGC. El proceso de participación ciudadana realizado para contribuir a la candidatura a Patrimonio Mundial de la UNESCO de este paisaje cultural tuvo como objetivo último el involucramiento e implicación real y efectiva de la comunidad en la candidatura. Este proceso se implementa en fases, las dos primeras durante los años 2017 y 2018, con una estrategia y acciones que persiguen que por parte de la ciudadanía que habita este paisaje cultural exista una verdadera toma de conciencia del significado de la candidatura, haciéndolos partícipes de la misma de una forma real y eficiente, dotándolos además de herramientas que les permitan participar como un interlocutor válido de la administración insular para que la ciudadanía de la Cumbre tenga un protagonismo e implicación real y activa en las decisiones públicas importantes que afectan al bienestar de las generaciones presentes y futuras, y por ende en la protección, conservación y la gestión del bien.
10.          Este proceso participativo, que se pergeña y ejecuta conjuntamente por las áreas de Participación Ciudadana y Patrimonio Histórico del Cabildo, comienza en una primera fase en 2017 con un equipo multidisciplinar de tres profesionales, orientado principalmente a informar, deliberar y en la participación activa de la comunidad local en la elaboración del Plan Integrado de Gestión del Paisaje Cultural como herramienta estratégica para proteger y poner en valor los atributos y componentes del espacio de manera sostenible y participativa. De forma concreta, se pretendía implicar a personas y colectivos locales en las acciones de participación social (puesta en valor y conservación sostenible de los recursos del territorio, mantenimiento de tradiciones y conocimientos antiguos que conforman la identidad) y de definición y concreción de su voluntad de tomar parte en la gestión coordinada del bien. Para el cumplimiento de los objetivos se generaron espacios de encuentro orientados a fomentar el diálogo y la deliberación acerca de las diferentes visiones y planteamientos en torno a la acción pública en RCESM y el papel de la ciudadanía en la protección, conservación y desarrollo económico que haga sostenible ese paisaje cultural vivo. Como producto de esta primera andadura del proceso participativo, mediante entrevistas individuales, foros de discusión, encuentros ciudadanos y el cuestionario y formulario online, la asistencia técnica recabó un total de 133 propuestas diferentes agrupadas en 14 planes y programas, todos presentes en el Plan Integral, salvo Infraestructuras y Servicios. De las propuestas ciudadanas y de la memoria de la primera parte del proceso, presentadas en un acto de Devolución, se puso de manifiesto la necesidad de continuar trabajando en el fortalecimiento de capacidades y empoderamiento de los colectivos y personas más implicadas del territorio, de cara a su implicación más efectiva y eficaz en la gobernanza del paisaje cultural que constituía la candidatura de RCMSGC.
11.          En el curso de 2018, la estrategia del proceso participativo se enfocó mas al empoderamiento de las personas y colectivos activos como agentes de toma de decisiones públicas, a través del impulso de nuevos espacios y relaciones ciudadanas con la administración pública (municipal e insular) en los ámbitos temáticos de mayor interés y preocupación para las comunidades locales (agua, producción agroalimentaria, turismo). Como resultados de esta segunda fase del proceso participativo, destacamos el haber desarrollado un proceso de capacitación ciudadana en torno a los valores de la candidatura, cuyos principales protagonistas han sido el grupo motor que se ha identificado como interlocutor en el territorio, así como la facilitación de más de siete espacios ciudadanos para el seguimiento del Plan Integral. Un hecho pionero en el territorio que sin duda contribuye al objetivo inicial de abrir la interlocución entre la ciudadanía y la administración, ha sido la activación de mesas de trabajo por temáticas (agua, turismo y producción agropecuaria) conformada por colectivos, personas y técnicos del gobierno insular. Este trabajo ha ido nucleando y dando forma a un grupo motor o comisión ciudadana vinculada a este paisaje cultural, constituida por asociaciones sectoriales y generales de defensa del territorio (La Trasierra, Asociación Insular de Desarrollo Rural, Asociación de Defensa Sanitaria del Ganado Caprino, Asociación Charamusco Carboneros de la Cumbre, Asociación de Propietarios de Terrenos “Los Cercados”, Comunidad de Regantes El Juncal, Comunidad de Regantes El Espinillo de Tejeda, Asociación de Apicultores de Artenara, Coordinadora de Agricultores y Ganaderos), asociaciones de vecinos (Baranquillo Andrés y Soria, La Higuerilla, Bentayga de la Solana, Bruma del Chorillo, Juncalillo), y asociaciones empresariales (EDARTE-Empresarios de Artenara, APROARTE-Asociación de Productores de Artenara).
12.          Como parte de la ecuación de la gobernanza, hay que incluir  el papel desempeñado por los gobiernos municipales (Tejeda, Artenara, Gáldar y Agaete) en la conservación de este paisaje cultural en la zona de cumbre de Gran Canaria. En el sistema de administración descentralizada de Canarias, si el papel del Cabildo como gobierno de la isla es crucial en la vertebración del territorio insular, no menos estratégico es el del  ayuntamiento que en relación al bien tiene competencias en materia de preservación del patrimonio histórico y etnográfico, y en la gestión de la conservación del paisaje y el desarrollo local. Su papel es clave, junto a la comisión ciudadana y consejo asesor científico, en la Comisión de Seguimiento y la estructura de la Fundación que se está constituyendo, que debe contribuir a una gobernanza efectiva de este territorio rural.
13.          El planteamiento realizado y la experiencia que estamos teniendo en el caso de RCMSGC, con todos sus déficits y necesidades de aprendizaje institucional y ciudadano, nos muestra desde luego una ruta a seguir para avanzar en la conformación de una gobernanza rural con el protagonismo de la sociedad civil y el sector privado del medio rural. 
14.          Al hilo del caso esbozado, podemos señalar una serie de aspectos sobre los que tendríamos que seguir reflexionando para avanzar hacia una  gobernanza participativa y democrática para la defensa del medio rural y paisaje cultural:
1.  Políticas activas de promoción de la participación y el protagonismo de las comunidades. Como en muchos otros lados en Europa que están sujetos a los mismos desafíos, la defensa del paisaje cultural y el medio rural requiere de políticas activas por parte de las autoridades para acompañar a las comunidades locales en la protección del patrimonio (HISTCAPE, 2014).
2.  Apostar por un desarrollo endógeno de abajo-arriba, con participación y empoderamiento ciudadano en el marco de la colaboración público-privada-comunitaria, supone un ejercicio verdadero y generoso de descentralización y traslación de poder y control por parte de las autoridades hacia los grupos y la acción local, superando la desvirtuación de esta estrategia que supuso la experiencia de los LEADER (Navarro et al. 2015).
3.  Considerar como aspectos a trabajar las limitaciones de la participación comunitaria: representación de todos los grupos y actores colectivos que contrapesen el poder de las élites locales (Moyano, 2009), financiación, conocimiento experto, tiempo que pueden dedicar a la gestión de proyectos colectivos, gestión de las expectativas locales, la pulsión del sector público a situarse como elemento dominante.
4.  Para la promoción de la participación social y ciudadana para la defensa del paisaje rural (y contribuir a una gobernanza rural efectiva), se podría tener en cuenta los siguientes aspectos:
o      Facilitar procesos participativos demostrativos para la defensa del paisaje cultural y el medio rural.
o      Apoyar el voluntariado para la defensa del medio rural.
o      Profesionalizar en lo posible la intervención en los procesos participativos.
o      Crear y experimentar nuevos mecanismos e instrumentos para la promoción de la participación ciudadana, especialmente aquellos que surgen de la inteligencia colectiva y la innovación ciudadana.

15.          En definitiva, somos conscientes de que para superar los desafíos que tiene el medio y la economía rural en Canarias, la defensa de los sistemas agrarios tradicionales y en definitiva del medio rural de nuestras islas, hay que avanzar hacia un nuevo consenso social que acometa las transformaciones necesarias e instituya su papel renovado en el marco de un modelo de desarrollo viable y sostenible de Gran Canaria. Ese nuevo consenso tendría que hacerse desde una visión de la gobernanza rural, desde luego que participativa y democrática, en la que tomen parte activa y protagonista tanto las instituciones competentes como la ciudadanía suficientemente representada y el sector privado que constituyen el actual sujeto histórico del medio rural.




BIBLIOGRAFIA:

Entrena-Durán, F. y Jiménez Díaz, JF 2014: Empowering rural citizenship for democratic participatory governance and resilience. En: General Conference of the European consortium for Political Research, University of Glasgow.

Navarro, Francisco, M. Woods & E. Cejudo (2015): The Leader Initiative has been a victim of its own success. The decline of the bottom-up approach in Rural Development Programmes. The case of Wales and Andalusia. En: Sociologia Ruralis, pp. 3-12.

HISTCAPE  2014: Cultural Heritage,Landscape & Rural Development. Good Practice, Methodology, Policy Recommendations & Guidelines for Rural Communities. Unión Europea/Interreg IVC.

Jones, O. y Little J. 2000: Rural Challenge(s): partnership and new rural governance. En: Journal of Rural Studies, pp. 171-183.

Kolosy, Katalin 2004: Rural governance and the European LEADER initiative, PhD Thesis, University of Aberdeen.

Moyano Estrada, Eduardo 2009: Capital social, gobernanza y desarrollo en áreas rurales. En Ambienta, nº88, pp. 112-126.

Pérez-Artiles, J. 2019. Construyendo la participación ciudadana. Marco estratégico. En: Cabildo de Gran Canaria (ed.). Construyendo la Participación Ciudadana. Una guía de recursos. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo de Gran Canaria, pp. 19-25. 

Subirats, J., Parés, M. y Blanco, I. 2009: Calidad democrática y redes de gobernanza: Evaluar la participación desde el análisis de políticas públicas. En: M. Parés (coord.), Participación y calidad democrática. Evaluando las nuevas formas de democracia participativa, Barcelona: Editorial Ariel.

Subirats, Joan 2010: “Si la respuesta es gobernanza, ¿cuál es la pregunta? Factores de cambio en la política y las políticas”. En: Ekonomiaz, no 74, 2o cuatrimestre.

Subirats, Joan 2011: Otra sociedad ¿otra política?. De “no nos representan” a la democracia de lo común. Barcelona: Icaria editorial.

Subirats, Joan 2012: Algunas ideas sobre política y políticas en el cambio de época: retos asociados a la nueva sociedad y a los movimientos sociales emergentes. En: A Journal for and about Social Movements, volumen 4 (1): 278-286 (Mayo 2012).


lunes, 25 de julio de 2016

Brexit o el valor de la democracia directa

BREXIT o el valor de la democracia directa

El resultado del referéndum en el Reino Unido sobre la permanencia en la Unión Europea ha producido cierto desconcierto en toda Europa y no menos en Canarias, donde tenemos fuertes conexiones históricas con las islas británicas. La tibieza de la defensa del marco comunitario por parte de partidos y gobiernos de este país, la tímida y cuando no controvertida defensa del modelo social y de solidaridad europeo y, sobre todo, la deriva del proyecto comunitario, parecen explicar de alguna manera la salida de Gran Bretaña de la Unión.

Dos aspectos habría que resaltar de entrada en este evento político ocurrido en Gran Bretaña. Para comenzar, el proceso ha reflejado la desconsideración de no pocas autoridades e instituciones y organizaciones políticas europeas y españolas sobre el valor de la democracia directa, bajo la premisa de que un ejercicio de esta naturaleza no tenía por qué haberse celebrado (por cierto, tampoco el referéndum de autodeterminación de Escocia). La otra dimensión a resaltar es la explosión de democracia digital que motivó el Brexit, con una iniciativa ciudadana pidiendo la repetición del referéndum, y expresada en la plataforma de participación digital del Parlamento Británico (https://petition.parliament.uk), alcanzando en menos de un día más de un millón de adhesiones, casi cuatro millones en cuatro días.

Esa desconsideración del ejercicio de democracia directa que siempre suponen los procesos deliberativos en los que la ciudadanía expresa y pretende ejercer una influencia sobre las decisiones públicas, suscita cuanto menos cierta preocupación por el cuestionamiento que supone del ideal de Gobierno Abierto y de la política de Participación Ciudadana que tanto se reivindica por los gobiernos nacionales y territoriales de nuestro contexto político.

En realidad, no siempre estos ejercicios de deliberación pública consiguen una participación alta y cualificada. Como hemos visto en el caso de Gran Bretaña y su Brexit, quienes quieren cambios, especialmente los jóvenes, no siempre se movilizan ni participan en las deliberaciones. De ahí que surja el lógico debate sobre cómo conseguir la representatividad de las formas de democracia directa y participativa.

Los procesos deliberativos públicos en Occidente son el resultado de movimientos de base, progresistas, de abajo-arriba y de reforma política de los años 60, decisivos para crear el contexto cultural que promovió tales procesos (C.W. Lee, 2011). En el caso de España parece claro que, aparte de cierta influencia del contexto internacional, es a partir del 15M que resurge con fuerza la demanda por una verdadera participación ciudadana. La reivindicación de Gobierno Abierto para la gobernanza se asume por las instituciones públicas como una respuesta clara a la crisis de gobernabilidad y el descrédito de la política.  En definitiva, avanzar hacia una gobierno en red, que integre a todos los actores de la sociedad, que haga participar a la ciudadanía, en tanto que iguales y pares, en el proceso de toma de decisiones públicas. Y por ello el valor de los procesos deliberativos, en donde la ciudadanía reflexiona y decide sobre asuntos públicos, ayudando y contribuyendo a la implicación ciudadana, a crear esa cultura de participación que vaya haciendo posible y creíble el involucramiento real de la gente en la cosa pública. Hacer de la deliberación un mecanismo justo y efectivo de participación, que no reproduzca por ende las desigualdades sociales, es complejo y requiere, en primera instancia, que sea creíble y asumible, poniendo especial atención en cómo se realiza el propio proceso deliberativo. En efecto, el proceso exige que sea transparente y pedagógico, dando información veraz y generando conocimiento real, velando por generar debate o diálogo abierto e inclusivo, unos tiempos adecuados, y mucha pedagogía y mecanismos participativos.

En realidad, el ideal de democracia directa no deja de estar en el horizonte de las personas que abogamos y trabajamos por un modelo democrático donde una verdadera participación ciudadana en las decisiones públicas haga real el significado profundo del enunciado constitucional de que la soberanía reside en el pueblo. Y ese es el sentido en el que pensamos un gobierno abierto, que eduque y empodere a la ciudadanía. Ese Gobierno Abierto no se debe limitar a buscar mejoras en los mecanismos de gestión administrativa y de información a la ciudadanía, sino que debe aprovechar las posibilidades transformadoras de Internet para aumentar la capacidad de elegir, de optar o expresar con claridad las preferencias de la ciudadanía (J. Subirats y M. Fuster, 2013). El cambio de época, con Internet y las tecnologías de información y comunicación impactando claramente en la política y las políticas públicas, abre las puertas a la democracia digital, que debe contribuir a incorporar a la gente de manera directa, comunitaria y autónoma en la transparencia, control y evaluación de la gestión pública.

Por todo ello, no vemos en el proceso del reciente referéndum británico un desafío para la democracia representativa, sino una oportunidad para poner en su lugar el valor de los procesos deliberativos. Más que tener miedo a la soberanía popular, apostemos por una verdadera participación ciudadana con la democracia digital desempeñando un papel inestimable.

Entre todos, sociedad civil e instituciones, medios de comunicación y organizaciones políticas, podríamos contribuir de forma responsable a fomentar una educación y  cultura democrática. En definitiva, una ciudadanía responsable y crítica que construya sociedades abiertas, plurales e inclusivas.





Jorge Pérez Artiles, director general de Participación Ciudadana del Cabildo de Gran Canaria

viernes, 19 de diciembre de 2014

El restablecimiento de relaciones entre Cuba y EEUU, otro mazazo a España

El 17 de diciembre de 2014 podría pasar a la historia como el principio del fin del ignominioso y criminal bloqueo de Estados Unidos a Cuba, el día en que los presidentes de ambos países, Raúl Castro y Barack Obama, anunciaron el deshielo en sus relaciones formales y diplomáticas y la apertura de una nueva política bilateral. Obligándonos a ser optimistas, en el marco de un mundo mas multipolar y asimétricamente globalizado, incluso podríamos decir que este hecho es la puntilla a la prepotente visión imperial y colonial norteamericana de la doctrina Monroe (“América para los americanos”,1823) por la cual Estados Unidos se arrogaba el dominio y control de América Latina. No cabe duda que este paso dado por Cuba y Estados Unidos, incluso mirándolo a la luz de la teoría de juegos con la que podría interpretarse la relación que ambos países han mantenido desde hace mas de 50 años, no supone un cambio en los objetivos sino mas bien un acto de puro realismo político y económico.

En cualquier caso, la noticia debe ser también una enorme alegría para los profesionales del desarrollo que hemos desplegado nuestro saber y actuación en promover el desarrollo humano sostenible en Cuba. No nos cabe ninguna duda que el bloqueo norteamericano a la isla ha afectado grandemente al bienestar del pueblo cubano, erosionando el impacto de las políticas y proyectos nacionales e internacionales. Las múltiples iniciativas en las que me impliqué durante más de una década con  fondos nacionales y de la cooperación internacional (también de Canarias), en desarrollo rural y local, cooperativismo, medio ambiente o turismo, se vieron inevitablemente afectadas, directa o indirectamente, por ese bloqueo económico, comercial y tecnológico que tan férreamente han aplicado sobre Cuba los sucesivos gobiernos norteamericanos.

La búsqueda del bienestar integral de los pueblos, o sea, de un desarrollo humano verdadero, se juega en el ámbito local pero también en el marco global, como bien sabemos en Canarias con el buscado reconocimiento de región ultraperiférica y la tricontinentalidad. Los profesionales del desarrollo hace ya mucho tiempo que asumimos la importancia de proyectar nuestras intervenciones tanto en el plano local como en la economía global, mas en un mundo que se ha ido globalizando de una manera desigual y asimétrica. De ahí que en el diseño y la implementación de programas y proyectos, no solo haya que considerar la dimensión de la política doméstica (las relaciones de poder en el territorio) sino el contexto de la política y relaciones internacionales que pueden afectar al resultado final de las actuaciones de desarrollo. Este escenario ha sido mas que evidente en el caso de Cuba, que desde los años 90 hasta el inicio de la crisis económico-financiera ha recibido el apoyo de la sociedad civil de España y de Canarias, de sus profesionales y ONGD, de sus instituciones de gobierno, central pero sobre todo local (cabildos, ayuntamientos y gobierno autonómico).

Desde la perspectiva de la cooperación internacional y la proyección exterior creo que esta noticia esperanzadora, anunciada simultáneamente por los presidentes de Cuba y Estados Unidos y extendida en todos los medios internacionales de comunicación, ha puesto en tela de juicio a España y su política internacional, que incomprensiblemente no ha jugado papel alguno en la resolución del principal contencioso que ha tenido América Latina en los últimos 55 años, y que suponía el freno más importante a todos los procesos de unidad regional y supranacional que se han puesto en marcha en el continente americano. Como profesional implicado en la cooperación internacional, me ha dolido sobremanera esta ausencia del gobierno español, teniendo en cuenta que desde mediados de los años 90 la cooperación y solidaridad del pueblo español, expresada a través de las ONG y de los gobiernos autonómicos y central (excepto durante el gobierno de Aznar y ahora Rajoy), se convirtió en la mas significativa de toda la cooperación internacional presente en Cuba.

La irregular y nada valiente política internacional española sobre Cuba ha desvalorizado considerablemente el papel que España debía tener como interlocutor privilegiado entre la Unión Europea y América Latina. Si el bloqueo norteamericano ha demostrado, en palabras de Barack Obama, su inutilidad y falta de efectividad, no menos podemos decir de la política europea reflejada en la llamada Posición Común de la Unión Europea sobre Cuba, promovida y apadrinada por el gobierno de Aznar en 1996, siguiendo las posiciones más reaccionarias del exilio cubano y del gobierno norteamericano. Esta directiva europea, junto a la torpe política de asedio hacia Cuba practicada por los gobiernos de España, exceptuando la primera legislatura de Zapatero,  le ha detraído muchos países amigos en América Latina, fragilizando si cabe el papel de interlocutor con la Unión Europea que por naturaleza debía desempeñar.

Este nuevo episodio lastimoso de la política internacional de España me hace preguntar a qué se refiere el gobierno del Partido Popular cuando habla de la Marca España. ¿Se referirán a la Corrida, la paella o la Semana Santa? Supongo que no se referirán al saber-hacer que supuestamente puede aportar España a otros países latinoamericanos o africanos en términos de facilitación de procesos de transición democrática (¿democracia desvirtuada en la que mandan las misma élites políticas y económicas presentes durante la dictadura?), de pacificación (¿están cerradas las heridas de la guerra civil y dictadura?; ¿iniciativa gubernamental en la pacificación en Euskadi?), de descentralización (¿la acción del gobierno estatal y el marco institucional agrandan o contribuyen a resolver el diferendo con Cataluña?), o para la acción de buen gobierno (¿no se ha instalado acaso la corrupción política-económica como mal endémico y sistémico en la democracia española?).



Los desvaríos y desatinos de la acción exterior de España es un reflejo mas de la crisis del sistema política español que parece estar necesitando de cambios profundos, yo diría que de un proceso de radicalidad democrática, y por qué no, de mirar hacia América Latina y aprender de sus procesos sociales, económicos y políticos, identificando elementos que podrían contribuir a mejorar nuestra sociedad.



  CORRUPCIÓN, PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y FORTALECIMIENTO DEMOCRÁTICO Escrito por   Jorge Pérez Artiles   tamaño de la fuente       Imprimir  ...