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sábado, 17 de diciembre de 2011

Empresa y Cooperación: algunas precisiones para Canarias

Hemos asistido durante esta última década a un incremento gradual del debate en Canarias sobre la cooperación internacional al desarrollo (CID) como un factor de renovación de la proyección de Canarias, al hilo de su posición como frontera exterior de la Unión Europea. Desde cenáculos políticos y empresariales se percibe la cooperación internacional como una oportunidad de negocios y de apoyo a la internacionalización de la empresa canaria. Y sin embargo, todas estas manifestaciones de interés no han venido acompañadas de una respuesta clara y contundente por parte del sector empresarial de Canarias, siendo en realidad claramente modesta tanto la propensión internacionalizadora como  el número de empresas canarias en África o América Latina.
Últimamente, al calor de la sangrante crisis económica, son varias las voces que desde las esferas gubernamentales y empresariales han manifestado su voluntad de reforzar la presencia de la empresa canaria como actor privilegiado de la CID, a la par que se pone en entredicho el paradigma de una CID transformadora que parecía ya plenamente aceptado (destinando menos recursos, cuestionamiento de actores como las ONGD o de los mismos principios de la Declaración de París). Teniendo como sustrato el debate sobre la eficiencia y eficacia de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), ahora se introduce con la crisis y como una medida de apoyo a las empresas canarias y por lo tanto al crecimiento económico de Canarias. Nos cuestionamos aquí si esta iniciativa es una muestra de la genuina voluntad de la empresa canaria de contribuir a la lucha contra la pobreza y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en los países africanos y latinoamericanos, o mas bien es un reflejo de la falta de innovación y propensión inversora de la empresa canaria que necesita el paraguas de los fondos públicos para lanzarse en la aventura internacional sin asumir riesgo alguno.
En realidad, apreciamos mucha confusión y claro desconocimiento de nuestra clase política y empresarial sobre el papel de la empresa en la CID, su naturaleza y la forma del cruzamiento de las agendas de la internacionalización empresarial y de la política de CID. Hay dos premisas en las que se basa esta ofensiva empresarial sobre la Cooperación: ideológicamente, se justifica por la supuesta mayor eficiencia y eficacia del sector privado frente a la AOD y los actores clásicos de cooperación para conseguir crecimiento económico y desarrollo; por otro lado, se trata de utilizar la AOD para la ampliación de oportunidades de negocio para sustentar la recuperación del crecimiento económico de los países donantes, bajo el criterio de “business as usual”.
El último Plan Director de la Cooperación Española establece la necesidad de incorporar a la empresa como actor en la CID en la promoción del crecimiento económico, buscando la convergencia de las políticas empresariales en sus ámbitos de negocio con las políticas públicas en países en vías de desarrollo (PVD), que coadyuven a objetivos de desarrollo. Se trataría de concretar el rol de la empresa, su valor añadido en cada sector y país, al servicio de la contribución al logro de los ODM.
No obstante, la internacionalización empresarial tiene unas políticas e instrumentos propios distintos a los de la CID. Más aún con la definitiva desaparición del Fondo de Ayuda al Desarrollo, creado en los años setenta para la internacionalización empresarial que vinculaba la ayuda al desarrollo a intereses comerciales. El nuevo FONPRODE se vincula totalmente a objetivos de la CID de la política exterior española, creándose además el FIEM para la internacionalización empresarial que gestiona el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
Sin embargo, las empresas han venido participando de una forma u otra en la ejecución de fondos de la AOD, tanto o mas que las ONGD, a través de las licitaciones y subcontrataciones. Las estrategias de promoción empresarial desde el sistema público de cooperación contiene desde la promoción de las inversiones en PVD a la facilitación de subcontrataciones (interesante los ejemplos de los fondos británicos o las facilidades de la agencia alemana de cooperación). La creación de alianzas público-privadas es un instrumento de creciente importancia, que implica una colaboración pautada y gestionada entre empresas y organizaciones del sistema público de cooperación, que pretende producir beneficios a las empresas a la vez que a los países donde actúan.
Por supuesto, en contextos más avanzados de Europa y Norteamérica las empresas también participan en la cooperación, independientemente de los fondos públicos, como donantes a ONGD o fondos internacionales de cooperación o incluso con acciones directas no vinculadas a su núcleo de negocio. Se trata de empresas que se han adherido a los principios de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) como una acción empresarial voluntaria de promoción de objetivos de desarrollo que debe conducir a fortalecer el proyecto y retorno empresarial. En otras palabras, la RSC se proyecta como instrumento facilitador de la internacionalización y a la vez conducente a promover desarrollo, dado que aterriza adecuadamente la inversión empresarial en el entorno político, económico y social del país receptor.
La Empresa participa en toda Europa en la CID, a través de las vías establecidas para la actuación empresarial (licitaciones, alianzas público-privadas, RSC), algo que en España, y mucho mas en Canarias, está todavía en camino. La política de CID del Gobierno de Canarias, con una dotación presupuestaria claramente ridícula (¡para las ONGD van a destinar no más de medio millón de euros!), tendría que hacer una gestión sumamente creativa para abrir espacio a la promoción de la internacionalización empresarial en la CID, que por supuesto no incluya la sustitución de los actores consolidados de la cooperación (entre ellos las ONGD, agencias nacionales e internacionales, universidades), que tienen unos roles claramente establecidos por la naturaleza y objetivos de la cooperación.
En cualquier caso, le toca al sector empresarial adoptar una actitud pro-activa y de compromiso decidido a actuar para apoyar los ODM, teniendo en cuenta los objetivos de su negocio. Para ello es imprescindible la promoción de alianzas con el sector público y las ONGD, así como la asimilación de la RSC en sus proyectos internacionales en países en vías de desarrollo. Se trataría de incorporar a su núcleo de negocio responsabilidades relativas a las agendas públicas de desarrollo. Aquí hay un considerable espacio de actuación para que la estrategia empresarial en Canarias haga de la RSC parte de su núcleo duro por interés propio, buscando las ventajas comparativas cruzadas que ofrecen las empresas y el sector público para la internacionalización y la CID.
Por todo ello, no consideramos de recibo que el relativo bajo perfil del sector empresarial canario en internacionalización empresarial y en la CID, lleve a dirigentes empresariales y gubernamentales a querer atribuir a las empresas funciones en la CID distintas a las que puede realizar según su naturaleza empresarial, ocupando roles que les son propios a los actores más consolidados, de paso desvirtuando principios empresariales constitutivos de la economía de mercado. Aún así, hay todavía mucho potencial y margen para buscar sinergias y colaboración mutua entre el sistema de la cooperación (ONGD y agencias públicas) y las empresas en Canarias, que conformen alianzas sólidas con compromisos a largo plazo. Una tarea que requiere del empeño de las instituciones públicas, las ONGD, las empresas y los expertos, con la suficiente luz larga que cierre el paso a las visiones cortoplacistas en el campo del desarrollo, que, por otro lado, tanto daño han hecho a nuestra propia economía y sociedad canaria.

viernes, 15 de julio de 2011

Crisis económica, Cooperación al desarrollo y ONGD en Canarias


EL GOBIERNO DE CANARIAS PARECE MENOSPRECIAR A LAS ONGD, REPRESENTANTES DIGNOS DE LA SOCIEDAD CIVIL CANARIA EN LA COOPERACIÓN Y SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

Jorge Pérez Artiles, experto en desarrollo y cooperación internacional

En julio de 1994, recién doctorado en desarrollo rural, en el marco de un proyecto de cooperación internacional financiado por el Gobierno de Canarias, marché a Cuba a asesorar en desarrollo cooperativo y comercialización agraria. Un par de años después, la administración pública canaria lanza la primera convocatoria de cooperación internacional para las organizaciones no gubernamentales de cooperación internacional para el desarrollo – ONGD, que, junto a la ejecución directa de fondos por el Gobierno, comienzan a dar forma a la Cooperación Canaria. Durante un buen periodo las ONGD canarias, con mucho tesón, voluntad, dedicación, profesionalidad y, desde luego con poquísimos recursos, han sido un actor central en la cooperación internacional que se hacía desde Canarias. Es en la última década que otros actores han venido a contribuir a la Cooperación Canaria, entre otros, las Universidades y los centros tecnológicos.
Por todo ello, nos hemos quedado atónito con la decisión del Gobierno de Canarias de suspender la convocatoria 2011 de proyectos de cooperación internacional para el desarrollo en África a través de las ONGD, que estaba en fase de resolución. Y ya nos había verdaderamente sorprendido la drástica reducción presupuestaria a un tercio de la cuantía total en 2007, por no hablar de la eliminación de esa convocatoria de la cooperación con América Latina y de las campañas de sensibilización y educación para el desarrollo. Y eso que esa partida parece que no iba a suponer más del 10% del presupuesto que el Gobierno de Canarias supuestamente dedicará a la Cooperación Internacional.
Las ONGD es la vía que tiene la sociedad civil para participar organizada y profesionalmente en la cooperación para el desarrollo, que surge en los países anglosajones como forma de canalizar solidaridad, fondos y conocimientos de la sociedad civil para apoyar el desarrollo de los países más empobrecidos del planeta, todo ello de forma independiente a las agendas políticas de los gobiernos de sus respectivos países. Desde luego que hay distintos aspectos del trabajo realizado por las ONGD que habría que cuestionar, pero de ninguna manera menos que el cuestionamiento que podríamos hacer de la ejecución directa de intervenciones por parte de los organismos multilaterales de Naciones Unidas  (Banco Mundial, IFAD, FAO, etc), de la Comisión Europea o de las cooperaciones oficiales como la española, canaria o la catalana, solo por mencionar algunas.
En Canarias, no podemos hacer tabla rasa de la historia de la Cooperación Canaria, en cuya creación y consolidación las ONGD han sido pieza clave y central. Las ONGD canarias han superado a duras penas (por la escasez de los fondos públicos que se han canalizado a través de esta vía) una difícil travesía de más de 15 años para construir el tejido social y profesional para hacer cooperación internacional desde Canarias, para consolidar un sector que desde la sociedad civil de Canarias de cauce a la solidaridad internacional e intervenga en la acción exterior. Para ello, las ONGD, y en la medida de sus posibilidades, han puesto un esfuerzo considerable en conseguir una adecuada estructura organizativa, con un equipo profesional altamente cualificado, y un compromiso claro por hacer una cooperación eficiente y eficaz, de forma transparente, y desde luego cargada de solidaridad (reflejado en el Código Ético de Conducta que promueven las coordinadoras de ONGD).
El trabajo profesional de las ONGD canarias con la sociedad civil y las instituciones locales de países del Sur (Cuba, Guatemala, Senegal, Cabo Verde, Sahara Occidental, Mauritania, Mali, etcétera) ha hecho posible la ejecución de multitud de proyectos de desarrollo y de acción humanitaria, en los que las contrapartes locales y los beneficiarios han sido protagonistas indiscutibles. Más aún, la dedicación de las ONGD canarias ha llevado a la consolidación de redes que van más allá de la cooperación para el desarrollo, facilitando el contacto entre colectivos sociales y culturales, instituciones públicas, e incluso relaciones empresariales, por lo tanto posibilitando el acercamiento y conocimiento entre las sociedades latinoamericanas, africanas y canarias.
De ahí que consideremos que la labor desempeñada por las ONGD les ha convertido en dignos representantes de la sociedad civil canaria en la acción exterior, proyectando la imagen de una Canarias solidaria y comprometida en la lucha contra la pobreza y el desarrollo.
La crisis económica no es una excusa para el cuestionamiento de la cooperación descentralizada, con la disminución de fondos y la supresión de la financiación a las ONGD, que paraliza el avance de las políticas de cooperación que con tanto esfuerzo se han construido y consolidado en estos años, que culmina en Canarias con la aprobación de la Ley de Cooperación en 2009 y del Plan Director este mismo año. Y tampoco es la coartada para recortar la ya suficientemente disminuida ayuda internacional, que es nuestra contribución solidaria para luchar contra la pobreza. Todo ello, en última instancia, es un ataque a las poblaciones y países empobrecidos, cuyos procesos de desarrollo las ONGD han facilitado en estos años.
La reducción drástica de la Ayuda al Desarrollo por el Gobierno de Canarias, dejando además fuera a las ONGD debilita sin lugar a dudas la proyección de Canarias como plataforma de cooperación atlántica, dando una imagen lamentable del Archipiélago a los países que forman parte de ese espacio atlántico, así como a organismos y ONGD internacionales, algunas de las cuales o ya han instalado o piensan instalar aquí sus centros logísticos humanitarios (Cruz Roja Internacional, Programa Mundial de Alimentos/ONU). Mas considerando que las ONGD son reconocidas internacionalmente como agentes de la cooperación, y que no hay antecedentes de este tipo en España.
Queremos creer que el Gobierno de Canarias no ha valorado suficientemente estas dimensiones que hemos mencionado, sumido como está en cumplir con los objetivos de reducción del déficit público. Y estamos por pensar que finalmente, y teniendo en cuenta la proyección social que se le ha acuñado a este nuevo gobierno y los compromisos adquiridos en materia de cooperación internacional, esta decisión será revertida y la Cooperación Internacional para el Desarrollo siga siendo una loable carta de presentación de Canarias, que por ende nos enorgullezca como pueblo.

  CORRUPCIÓN, PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y FORTALECIMIENTO DEMOCRÁTICO Escrito por   Jorge Pérez Artiles   tamaño de la fuente       Imprimir  ...